• Lorena Arrarte, LMHC

Beneficios de la terapia EMDR en niños



Se estará preguntando acerca de cómo esta nueva modalidad de terapia EMDR puede ayudar a su hijo a superar sentimientos o pensamientos negativos provenientes de un evento o situaciones traumáticas.


¿Qué es la Terapia EMDR?


La terapia de reprocesamiento y desensibilización por movimientos oculares (EMDR, por sus siglas en inglés) ha demostrado, a través de investigaciones, que es un tratamiento seguro y efectivo para personas que luchan con síntomas de trauma. EMDR también puede ser efectivo con niños dependiendo de numerosos factores que se pueden discutir con un terapeuta capacitado en EMDR.


La terapia EMDR es un proceso de ocho etapas que se enfoca en los recuerdos angustiantes ("recuerdos molestos") y las creencias negativas o "malos pensamientos" asociados con esta experiencia. El terapeuta capacitado en EMDR implementará series rápidas de estimulación bilateral (BLS) para ayudar a fortalecer la visión del niño del mundo y de sí mismo mientras desensibiliza las imágenes, pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales.


Esta terapia permite fomentar la resiliencia y aumentar la autoestima en los niños mientras crea un cambio cognitivo y físico adaptativo. EMDR puede a su vez, ayudar a que los pensamientos negativos de un niño sobre sí mismo y el mundo se conviertan en creencias más saludables al enfocarse en el momento presente.


Además, EMDR puede ir acompañado de otras modalidades de tratamiento para adaptarse a las necesidades de desarrollo del niño. Por ejemplo, la terapia de arte, la terapia de juego centrada en el niño, la terapia con bandeja de arena, la terapia asistida por caballos y las técnicas de terapia de yoga generalmente se integran en el tratamiento. Estos enfoques permiten que los niños usen su creatividad e imaginación, a través de imágenes, a fin de desarrollar recursos para la conexión a tierra y el pensamiento positivo.


¿Qué es Trauma?


El trauma puede entenderse como un evento angustioso o una serie de eventos que pueden causar perturbaciones emocionales, psicológicas y físicas a una persona. Nuestro cerebro tiene un sistema natural para procesar información y experiencias. Este proceso involucra nuestro lado derecho del cerebro (mente emocional) y el izquierdo (mente racional).


Naturalmente, procesamos múltiples elementos de nuestras experiencias y procesamos los recuerdos de una forma accesible y útil. Para ejemplificar, piense en nuestra memoria como un banco y cómo cada cuenta de éste, tiene una memoria que contiene diferentes sentimientos, sensaciones, imágenes, pensamientos relacionados y emociones. Debido a ello, cuando ocurre un evento angustioso, puede hacer que el cerebro se abrume y se atasque con las emociones y, por lo tanto, no tenemos la información que necesitamos para darle sentido de una manera más saludable.


Los eventos traumáticos pueden ocurrir en cualquier etapa de nuestras vidas, a veces, podemos experimentar eventos traumáticos para los cuales no estamos preparados emocionalmente.

El trauma se describe comúnmente en dos categorías: traumas de "T grande" o traumas de "t pequeña". Los traumas de “T grande”, en los niños, son más agudos e intensos y, a menudo, se asocian con el trastorno de estrés postraumático PTSD.


Algunos eventos que pueden causar “trauma de T grande” en los niños incluyen:


  • Estar expuesto a la violencia doméstica

  • Separación de un ser querido

  • Vivir un desastre natural

  • Eventos que amenazan la vida

  • Acoso sexual, físico o emocional

  • Duelo y pérdida de un ser querido

  • Tener una condición médica


En el caso de los traumas de “t pequeña”, estos son principalmente eventos que exceden nuestra capacidad de afrontamiento y pueden interferir con nuestro funcionamiento diario. Los traumas “t pequeña”, en los niños, pueden ser generalizados y continuos, pudiendo llegar a causar un gran impacto emocional y físico.


Entre los traumas de la “pequeña t” se incluyen:

  • Dificultades financieras

  • Negligencia

  • Ruptura en la familia/separación/divorcio

  • Intimidación

  • Conflicto interpersonal

  • Problemas legales o relacionados con la inmigración

Es importante tener en cuenta que los síntomas como resultado de un trauma pueden verse diferentes en cada niño. Entre los más comunes se pueden incluir: problemas para dormir, pesadillas, aumento de las rabietas/episodios de llanto, fobias, ansiedad, depresión, baja autoestima, ansiedad por separación, dificultad para concentrarse/prestar atención y evitación de lugares, personas o situaciones. Así mismo, es preciso mencionar que, dependiendo de su edad, los niños recrean eventos traumáticos a través del juego repetido.


¿Cómo puedo ayudar en casa?


Es importante que los padres, apoderados o cuidadores primarios participen durante el curso del tratamiento de sus niños. Parte de la terapia EMDR incluye aumentar los recursos del niño y aprender estrategias para manejar cualquier síntoma que se presente.


Además, aprender sobre EMDR y su proceso, puede ayudar a los padres a comunicarse de manera más efectiva con sus hijos sobre sus síntomas y a cómo ayudarlos mejor en casa. Por ejemplo, pueden hacerlo creando un ambiente divertido mientras refuerzan los ejercicios de respiración profunda y practican su estimulación bilateral (BLS).


Otro factor importante para los padres es adoptar un enfoque sin prejuicios y mostrar comprensión y compasión por el progreso de sus hijos. Los padres deben brindarles a sus hijos un espacio de validación escuchando y estando presentes, creando así, un sentido de valor y apoyo.


¡Pregunta, pregunta, pregunta! Los padres también pueden ayudar haciendo preguntas abiertas para monitorear el progreso del niño y la comprensión del tratamiento.


Algunas preguntas que los padres hacen a sus hijos para apoyar los beneficios de la terapia EMDR son:


¿Qué habilidad quieres practicar hoy?


¿Qué pensamientos positivos creaste? ¿Cómo puedo ayudar a recordarlos?


¿Me puedes enseñar alguno de los ejercicios de relajación que aprendiste?


¿Me muestras las técnicas que aprendiste hoy? ¿Sera que practicamos juntos (as)?


Por último, ¡CUIDADO PERSONAL! El trauma también puede afectar a el sistema familiar y, lo que es más importante, puede afectar a los padres también. La práctica esencial de herramientas de mindfulness y autocuidado es crucial para los padres, dado que servirán como co-reguladores en las sesiones. Planear algo de tiempo de calidad después de las sesiones también puede ayudar a mejorar la conexión entre el padre y su hijo.



Si tiene curiosidad acerca de cómo la terapia EMDR puede ayudar a su niño o adolescente, llámenos al 954-391-5305 para su consulta gratuita.


Lorena Arrarte, LMHC brinda asesoramiento y terapia EMDR para niños, adolescentes, adultos y familias en nuestras hermosas oficinas ubicadas en Fort Lauderdale y Coral Springs, Florida.

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